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Cuento No 45El estado de la exploración
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Cuento No.4:EL CAMINO ESPIRITUAL…

EN BUSCA DE LA AUTORREALIZACIÓN



“La vida es una serie de acontecimientos o sucesos acompañados de su correspondiente estado de conciencia”

(Weor, 2017)




En el marco de mi educación me enseñaron que el camino era una línea horizontal por la que pasábamos todos los seres humanos y que contenía más o menos estas fases: nacer, crecer, desarrollarse, casarse, reproducirse, envejecer y morir. Eso era lo normal, lo que todos los seres humanos hacíamos y debíamos hacer procurando, dentro de la concepción moral y ética, pasar por cada una de esas etapas de la mejor forma posible. Siendo la “mejor versión” de nosotros mismos.


Y como muchos de ustedes, pues yo me embarqué en esa línea espacio temporal sin preguntar. Nací (obviamente), crecí (hasta donde pude), me desarrollé (ya sabes todo lo que hice porque en otra historia te lo conté), me case y sas… empecé a ver que ese camino “tan derechito” no era tan derechito ni estaba siendo tan cómodo para mí y a partir de allí comencé a entender muchas cosas de ese camino que hoy te quiero compartir.


Lo primero que te quiero compartir, porque no fue así como lo “aprendí”, es que, en ese camino, tan lineal, hay una especie de puntos de quiebre muy interesantes. Esos puntos de quiebre se dan porque el tiempo no es lineal, el tiempo real es espiral, lo que hace que nosotros “vivamos” en ciclos, es decir, como la misma naturaleza nos muestra somos seres cíclicos. En una “encarnación/vida” pasamos por muchos ciclos que están regidos por nuestra consciencia, nuestra inteligencia y nuestra energía vital. Cada una de estas esferas del ser, tiene sus propios ciclos. Ya te mostraré en detalle y mi intención es que observes tus ciclos y evalúes dónde te encuentras en este momento (en la sesión de souvenirs te comparto una herramienta sencilla para medir tus ciclos).


Comencemos por el más fácil, el ciclo de la energía vital. Esta esfera tiene que ver todo con nuestra salud y vitalidad físicas, el bienestar y la calidad de vida. Su ciclo es de 18 años, lo que quiere decir que cada 18 años esta esfera “muestra” lo que has cultivado en ese período de tiempo en relación a tu estado físico y vitalidad. Aquí hablamos entonces de momentos importantes en la vida del cuerpo físico que se presentan a los 18 años, 36 años, 54 años, 72 años, 90 años y 108 años…


Por su parte la esfera conocida como inteligencia nos muestra cómo estamos aplicando en acciones y resultados lo que decimos saber con la razón. Su ciclo es de 11 años, así que si estás en los 11, los 22, los 33, los 44, los 55, los 66, los 77, los 88, los 99… Es importante que observes qué grado de sabiduría has cultivado en la etapa anterior y si eso te hace sentir orgulloso o no; además de evaluar tu realidad y entender la hermosa frase que dice “por sus hechos los conoceréis”.


Por último, está la esfera conocida como la de la consciencia que es la que nos ayuda a revisar, en mi lenguaje, qué tan despiertos o dormidos estamos, cómo nos reconocemos y cuáles son nuestras prioridades en la vida. Su ciclo se da cada 7 años (no se si lo has escuchado, pero muchos de los que trabajamos en esto hablamos de que los 0 a los 7 años son super importantes para el niño, lo que forma su carácter, su personalidad, sus creencias limitantes o potencializadoras… Aquí encuentras una explicación lógica del porqué). Es decir, cada 7 años recogemos lo que sembramos a nivel de consciencia. Estamos hablando entonces de las siguientes edades: 7, 14, 21, 28, 35, 42, 49, 56, 63, 70, 77, 84, 91, 98 años. Es bien bonito, por ejemplo, ver que la mayoría de las personas que vienen a Tanatara son personas con edades que rondan los 28, los 35 y los 42. Aunque últimamente me ha impactado la cantidad de “chicos” alrededor de los 21 que ya están con un nivel de consciencia importante y quieren despertar y conectar a través de estos procesos de espiritualidad consciente.


Ahora bien, te prometí hablarte de mi camino… Mira lo hermoso. A mi famosa noche oscura del alma, siempre la llame la crisis de los 36… y observa con detenimiento. A los 35 hay un hito del ciclo de la consciencia; a los 33 hay un hito del ciclo de la inteligencia y a los 36 hay un hito del ciclo de la energía vital. Ya te imaginarás que el tema si fue un poco “heavy” para mí. O despertaba o despertaba, no había de otra…



So, el camino aquel del que me hablaron en mi educación tenía como 3 autopistas en paralelo y adicionalmente tenía puntos críticos que me podrían permitir cambiar el rumbo si así lo deseaba, y pues eso hice. Observa tú, tu camino lineal, ¿te ha llevado a otro rumbo? ¿Te metió por un atajo? ¿Te mostró que por dónde ibas no era?


Que rico que te permitieras parar en esta primera parte de mi historia para hacer tu gráfico y observar cómo han sido tus ciclos y comprender qué camino estás caminando y cuáles son tus cosechas… ¡Hasta ahora!


La segunda cosa que te quiero compartir es que, y como te habrás dado cuenta, no existe un único camino que todos debamos caminar. Hay muchos caminos (diría yo que tantos como seres humanos habitamos el planeta) pero los estudiosos sostienen que, en el marco de la consciencia, donde el caminante lo que busca es la autorrealización, hay caminos finitos. Algunos sostienen que son 12 (los signos del zodiaco); otros sostienen que son 9 (los eneatipos); Otros enseñan que son 7; Jesús dijo que solo era uno y Gurdjieff dice que hay 4. De estos últimos 4 es de los que te quiero conversar hoy.


Gurdjieff habla del camino del fakir, del camino del monje, del camino del yogui y del 4to camino. Vamos poco a poco, así que te los explicaré de forma detallada para que revises si tu camino de consciencia está por ahí o dónde puedes estar.


El camino del fakir.

Es un camino largo, algo complejo y un tanto difícil, porque se enfoca en lo físico y lo material, a lo que yo llamo el 3D. Este enfoque busca desarrollar la fuerza de la voluntad física, vencer el dolor, lograr poder sobre el cuerpo y los elementos de la fisicalidad, entre otros temas afines; lo que demanda pruebas muy duras. Además de todo lo que puedas leer, investigar e interpretar de forma literal de este camino con muchos ejemplos, yo te invito a pensar de una forma más pragmática y humana y observes como se ve este camino en tu realidad. Yo lo veo en tantas personas que eligen una enfermedad como camino de autoconocimiento (Aunque muchos no crean que es su elección). Lo veo en otras que eligen el tema de la belleza física y los estereotipos haciéndose esclavos de estos. También lo veo en aquellos ávidos de pertenencias físicas, queriendo acumular y acumular para darse cierto estatus y mostrar. Dicen por ahí “por sus hechos los conoceréis” … Tú puedes observar, sin juzgar, el camino del fakir hoy en día en muchas redes sociales. Ahora bien, una cosa es andar el camino creyendo que el camino es el mismo fin y otra despertar y darse cuenta que ese camino es el medio para el trabajo de consciencia.


El camino del monje.

Este es el camino de la fe, la devoción, pero también de los dogmas y el fanatismo. Este camino se enfoca en lo emocional dejando de lado lo físico y lo mental. Se fundamenta en la fe que se tenga hacia algo o “alguien”. La cuestión aquí es que hay dos tipos de fe. Una basada en la creencia de algo que me dijeron y la otra se basa en la experiencia propia que no da cabida a la creencia y, como tal, a la duda. Cuando la fe se fundamenta en la creencia de algo que me dijeron la duda siempre será un eslabón perdido que estará acechando para que la consciencia despierte. Cuando la fe se fundamenta en la experiencia, yo le llamo certeza y no hay duda que quepa. Es un camino que tarde o temprano te llevará a transitar el camino del fakir y/o el camino del yogui para probarte.


Yendo a lo pragmático para mi este es el camino que recorren las personas que “tienen su punto débil” en las relaciones. Es el camino de aquellos que sufren condición de maltrato psicológico y/o emocional, y cuando te digo que tarde o temprano lleva a los otros dos caminos, pues me refiero a que toda enfermedad física o síntoma físico, por ejemplo, siempre tiene vinculada una o varias emociones sin procesar. Si este es tu camino por excelencia y no recibes la información que traen a ti tus emociones, el cuerpo físico tratará de ayudar “hablando a su manera” a ver si logras entender llevándote al camino del fakir.



El camino del yogui.

Como habrás deducido, este es el camino de la mente. Es el camino que, mediante la disciplina, la concentración y la voluntad te lleva a estados elevados de consciencia, pero que sin embargo no garantizan la autorealización. En ocasiones se puede llegar al delirio de grandeza y a desarrollar un gran ego espiritual, por los “poderes psíquicos” que se pueden alcanzar, lo que nos llevaría de nuevo a confundir nuestro verdadero ser con el personaje que se construye a partir de la práctica – el yogui. Es el camino de las personas que buscan el reconocimiento a través de lo “que saben o dicen saber”, y de hecho es una de las formas más destacadas a través de las cuales se mide el éxito en nuestra sociedad. Ahora bien, ¿será directamente proporcional su nivel de “conocimiento” sobre lo que son expertos a su nivel de conocimiento de sí mismos y su autorealización?


El cuarto camino.

Es el camino que te invita a transitar de forma paralela la fisicalidad, la emocionalidad y la mente. Es un camino muy bello porque no exige que la persona se retire del mundo, de hecho, lo invita a estar en él y a habitarlo con mayor presencia. El cuarto camino es el que nos lleva a operar desde el centro de la consciencia y darle a ella el mando para que mueva la mente, el cuerpo y las emociones. Las gestione de la mejor forma posible, como si de un avatar se tratara, para vivir esta condición humana como una experiencia maravillosa, sin sufrimiento, porque entiende que todo es como corresponde. Es un camino complejo de transitar porque exige presencia, consciencia y entrenamiento permanente. Es el camino que hoy se nos abre como humanidad donde empezamos a vernos como seres holísticos, integrales, pertenecientes a un todo. Donde las emociones, los pensamientos y el bienestar físico son importantes y hay que trabajarlos de manera conjunta para un fin mayor, no un fin de supervivencia. Es el camino que yo he decidido transitar y al que te invito a que también transites.


Y por ahora creo que dejaré hasta aquí. Quería entrar a hablarte de la escalera vertical que se sobrepone a nuestro camino horizontal, pero veo que es mucha información para un solo cuento, así que lo dejaré para la siguiente. Recuerda no perdértelo... Esto cada vez se pone más interesante.


Nos vemos pronto.




 
 
 

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