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Cuento No 45El estado de la exploración
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CUENTO No. 22: TODO FINAL LLEVA IMPLÍCITO UN PRINCIPIO



La última fase del ciclo de la manifestación, que hemos estado viendo este mes, es la conocida en el tetragrámaton como la segunda hei. La segunda hei nos habla de resultados, de frutos que a su vez contienen la semilla en su interior, nos habla de finales de ciclo y a su vez inicios de otro. En las estaciones nos habla del invierno, en las fases de la Luna del cuarto menguante, en los elementos de la tierra y en el tarot, el palo de oros.


Hay un dicho que usan muchas personas (que incluso suena algo pesimista) y es “todo lo que comienza – termina” Pero es horrible cuando uno está empezando algo con toda la ilusión, y más si se trata de una relación amorosa donde compramos la idea de que es para toda la vida, y hasta más. Sin embargo y por más dura que nos suene esa frase, es una realidad universal incambiable. Todo inicio tiene un fin, porque todo en este universo se mueve a través de ciclos. Vida – muerte – vida. Ahora, yo lo pondría en otras palabras. Todo inicio tiene un final que a su vez se convierte en un nuevo inicio. Así las relaciones se renuevan, los sueños se cumplen y dan paso a otros sueños, la vida se reinventa y vamos evolucionando cíclicamente en espiral.


No se si te has percatado, pero toda semilla tiene en su interior el árbol completo y todo fruto tiene en su interior la semilla. Todo resultado te cierra el ciclo de aquello que querías manifestar, pero a su vez se convierte en un inicio para una nueva manifestación. Tu realidad te muestra permanentemente los resultados de las siembras que has hecho en el pasado. Las experiencias, las personas, las situaciones, lo que tenemos y lo que no, lo que hemos logrado y lo que no, son resultados de algo que sembramos antes o incluso dejamos de sembrar; y aunque esa siembra pudo ser consciente o inconsciente, siempre hubo siembra y fue tu siembra, porque si hay fruto (resultado) algo tuvo que sembrarse.


Hago la salvedad de que pudo ser consciente o inconsciente porque me puedes decir que hay cosas que hoy están ahí como resultados que realmente tu no querías, pero igual se te muestran manifestados. Tal vez una relación, de pronto un trabajo, quizá una familia. Te invito un momento a que pienses con mucha objetividad sobre el “principio” de eso. Observa cuál fue la siembra, porque te garantizo que la hubo y fue tuya. Comencemos por la familia. Siendo coherente con lo que creo, tu la escogiste desde antes de nacer y la escogiste porque con sus defectos y sus virtudes te ayudaría a vivir ciertas situaciones que forjarían tu carácter y te impulsarían a evolucionar. Probablemente aún no lo ves, solo ves una familia disfuncional, pero créeme, si ahondas un poco en ti verás todo lo que aportó esa familia y sus situaciones a quién eres hoy y lo que estás llamadx a compartir con el mundo.


En el caso de ese trabajo. Estoy segura que enviaste tu hoja de vida, o al menos fuiste a una entrevista. El todo es que “hiciste” algo para estar ahí y aquí estás en ese trabajo que tanto te desagrada. Si, probablemente entraste con la expectativa y la ilusión de otra cosa, pero con el pasar del tiempo te diste cuenta que no era así y, pese a eso, aún sigues ahí.


En cuentos anteriores yo te hablaba de que para mí la primera hei era la fase más importante en un proceso de manifestación consciente porque nos ayudaba a comprender de base que deseamos de verdad y como estaban nuestras creencias alineadas con eso que deseábamos. Sí había cierta incoherencia la manifestación se daría por la “parte más densa”; y ¿cuál es la emoción más densa? El miedo.


Si deseamos desde la carencia, todo lo que soñemos estará impregnado de la emoción del miedo. Si deseamos desde la abundancia, todo lo que soñemos estará impregnado de la emoción del amor. Nuestra sociedad nos ha enseñado a desear desde la carencia. Desde lo que no somos, lo que nos “hace falta”, lo que no tenemos y por eso nunca nos llenamos con los resultados de nuestros deseos. Siempre hay un vacío que hay que llenar que nos hace desear “algo más”.


Hace un tiempo hablé con una amiga de la que estaba algo distanciada y me contó que estaba terminando su certificación en life coaching. Le dije: “que rico. Yo me acabo de graduar de coach espiritual y es un tema que me apasiona. Y tú ¿Por qué decidiste hacer esta certificación? A lo que ella respondió. Pauli porque ya había cumplido muchas de las metas que me había puesto. Tener un buen empleo, casarme, la casa, el carro, el hijo… y después de mi hijo pensé y que sigue… otro hijo… no. Entonces apareció esto y me metí


Después de esa conversación, llegué a casa y le conté a mi esposo, muy inquieta. Le dije… Hay amor, un hijo es una cosa más que uno debe tener o lograr dentro del listado de cosas por cumplir en esta vida. Yo no quiero pensar así, ni verlo así. Si alguna vez tenemos un hijo quisiera que comprendiéramos que somos instrumentos para la manifestación de un nuevo ser y como tal seremos sus tutores por un tiempo, pero luego lo dejaremos SER porque no nos pertenece. No es algo que debamos tener. Es algo a lo que nos prestaríamos para dejar fluir la vida… De verdad que quedé algo impresionada.


En fin. Yo aquí desnudando mi corazón contándote cosas tan íntimas. Pero creo que de eso se trata este espacio. De sincerarme y compartirte desde mi humanidad para que juntxs reflexionemos sobre la vida y encontremos nuestro propio camino.


El punto es este. La segunda hei con todos sus resultados y manifestaciones, buenas y no tan buenas, nos da la oportunidad de cambiar lo que no queremos, no nos gusta o ya no está en nuestro mismo nivel de vibración. Esa oportunidad se nos da al decidir comenzar de nuevo el ciclo y sembrar algo distinto a lo que sembramos en el pasado. Es buscar una nueva semilla para empezar de nuevo la fase iod y así tener un ciclo totalmente diferente.


Ahora bien, puedes mirar a tu alrededor y contemplar que aún no se dan resultados en ciertas áreas de tu vida como los que esperaste o has soñado. Es muy normal, puede ser que esa parte de tu vida esté en una fase intermedia y como te contaba en relatos anteriores es importante darle tiempo al tiempo.


La Segunda hei es el tiempo en el que disfrutas de tus resultados, reflexionas sobre los mismos y te das el espacio suficiente para pensar que quieres sembrar en un nuevo ciclo.


¿Qué se viene?


Desde la Cábala, como te comenté antes, el deseo es un aspecto muy importante porque nos permite estar en permanente evolución y expansión. En lugar de castigarlo o reprimirlo se incita y se impulsa a mantenerlo presente en la vida.


Puesto en mis palabras cuando dejamos de soñar empezamos a morir.


Los seres humanos debemos mantener retos que nos impulsen a querer hacer cosas y lograr cosas. Eso nos permite estar en movimiento y disfrutar la vida. El problema, o sufrimiento, aparece cuando nos obsesionamos tanto con los resultados que perdemos de vista la vida misma y el disfrutar el proceso. Es el proceso, el ciclo completo, el iod hei vav hei, el que nos detona los aprendizajes, la dicha y la experiencia. Los resultados son la excusa, solo eso.


Y así terminamos un “capítulo” de mis cuentos del camino. Espero que acercarte de esta forma al ciclo de la manifestación consciente te haya dado luces, permitido claridades, pero, sobre todo, haya tranquilizado un poco tu mente al saber que todo es perfecto como es. Que, pese a que a veces no lo comprendamos, todo tiene un orden y el tratar de forzar ese orden, manipularlo o luchar contra él lo único que nos va a traer son grandes decepciones y frustraciones.


También espero que esta serie de cuentos del camino te haya permitido ver un poco el papel fundamental que tienes en el proceso de crear tu propia realidad. Por naturaleza somos seres creadores que todo el tiempo están manifestando. Así que ya es hora de dejar de echar culpas y hacernos responsables.


Te mando mi abrazo y nos vemos pronto con una nueva serie de cuentos del camino…


Pauli


 
 
 

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