top of page
Cuento No 45El estado de la exploración
00:00 / 08:59

Si no tienes tiempo,
¡ESCUCHALO!

CUENTO No. 16: ESPIRITUALIZAR LA MATERIA


Cada prueba en la vida le permite al Alma purificarse y refinarse para lograr mayores niveles de consciencia



Como te lo conté en un cuento anterior, uno de los componentes del propósito de la vida es el de espiritualizar la materia, es decir, responsabilizarnos de todo aquello que sembramos en un pasado o un presente, asumiendo su cosecha. O visto de otra forma, hacernos responsables de las consecuencias de nuestros actos y omisiones pasadas.


El karma recoge lo que la regla de oro deja. Haz a otros lo que quisieras que te hicieran a ti —porque algún día te lo harán. (Prophet & Spadaro)

Como te comentaba, nuestro propósito de encarnación original, era el de evolucionar espiritualmente a medida que nutríamos nuestros dones divinos y desarrollábamos nuestros talentos, poniéndolos al servicio de la humanidad. Pero, en el marco de nuestra encarnación, nos fuimos perdiendo y caímos de una consciencia superior a una consciencia de nuestro yo inferior entrando en la espiral del miedo, la competencia y la escasez.


Estas 3 cosas fueron calando tanto en nosotros que comenzamos a actuar de formas muy negativas en contra de nosotros, el planeta y los demás. Como todo en este plano debe ser equilibrado, por la Ley universal de Causa y Efecto, todas esas acciones pasadas y actuales deben ser “compensadas” para nivelar la balanza y de esta forma evolucionar y trascender. Entonces en esta vida, además de compartirte (sirviendo con tus dones y tus talentos) deberás compensar la balanza de algunas de tus acciones/decisiones/omisiones pasadas. Esto es a lo que yo llamo espiritualizar la materia o elevar los instintos.


Nuestra Alma habita un cuerpo instintivo. Es decir, un cuerpo que procurará siempre huir del peligro para mantenerse vivo. Esa es la ley de la sobrevivencia, y es por ello que parte de nuestro propósito de encarnación es elevar los instintos para no actuar motivados por el miedo. Al contrario, actuar motivados por el amor y la certeza de que todo es como debe de ser y siempre está en orden. Si vienen dificultades o retos, sabremos que son efectos/cosechas que debemos vivir, atravesar y, de esa forma, madurar e integrar para nivelar la balanza. La tierra se convierte entonces en una especie de escuela con diferentes salones de clase.


En el marco de esta parte del propósito muchos nos hemos preguntado: ¿Hasta cuándo? Porque si la ley del karma es ojo por ojo, diente por diente, no habrá nunca un punto de terminación.


Lo que yo he encontrado al respecto es lo siguiente. La ley del karma negativo se rompe cuando tu cambias tu modus operandi frente a la situación y la recibes desde el amor y el aprendizaje y no desde el sufrimiento y el victimismo. Lo voy a poner en términos de un ejemplo. Estás en un trabajo horrible, con un jefe maltratador, sufriendo el síndrome de domingo por la noche y buscas y buscas nuevas oportunidades, nuevos empleos, pero no se te dan. De acuerdo a la Ley de Causa y Efecto, se podría pensar que en “una vida pasada” fuiste un jefe maltratador, o estuviste encarnado con tu actual jefe y le propiciaste mucho sufrimiento, razón por la cual en esta vida tu eres el maltratado/a.


Si vives esta situación desde el miedo y el victimismo, sosteniendo que el otro es el culpable de todo tu sufrimiento, te quedarás ahí por mucho más tiempo y/o encontrarás un nuevo trabajo con otro jefe maltratador. ¿Hasta cuándo? Hasta que aprendas la lección e integres a tu consciencia esa lección. Ahora, ¿eso cómo se hace?

Viendo la situación con amor.


Te sientas y piensas si estoy pasando por esta situación y este trabajo, algo debo aprender de él. Tal vez debo aprender a reconocer mi valía, tal vez debo aprender a confiar en la vida y en que siempre estoy sostenido/a por algo más grande que yo. De pronto no estoy dando lo mejor de mí en este trabajo y todos los días reniego de él haciendo las cosas como salgan porque no me gusta, razón por la cual cometo muchos errores.

En fin, cuando te paras en esta postura, desde el amor, comprendes que las cosas no te pasan a ti, pasan para ti y de esa forma elevas tus instintos, no reacciones y si accionas.


Es en ese punto donde rompes la ley del karma porque elevas tu consciencia y logras evolucionar y de esa forma la balanza se nivela. Por su parte tu “agresor” también deberá hacerse responsable y aprender. Si no lo hace, pues repite materia y tendrá que regresar cuantas veces sea necesario a compensar su balanza.


Una de las lecciones clave que debemos aprender en el sendero del karma es que no son las circunstancias en las que nos encontramos las que importan sino cómo reaccionamos ante ellas. (Prophet & Spadaro)

Hace poco me reuní con una amiga española a la que conocí en un retiro de yoga y static dance el año pasado. Me contaba que estaba leyendo el libro “El plan de tu alma” de Robert Schwartz. (Libro que recomiendo leer y que es parte especial de mis talleres)

Retomando.

Ana me decía que le gustaba mucho pero que avanzaba y avanzaba en la lectura y no encontraba como uno puede saber el plan de su alma. En definitiva, quería un método, una herramienta, un proceso que le permitiera a ella saber el plan de su alma y de esa forma llevarlo a cabo.


Yo sonreí y le dije que yo había encontrado una forma y que en eso ando dedicada en los últimos tiempos. Ese instrumento que encontré y hoy trabajo nos permite identificar, en relación al tema que nos ocupa, las siguientes tendencias:

  • Anclajes procedentes de vidas pasadas y por tanto aspectos dolorosos que deben ser trabajados con dedicación. Aceptar esta tarea produce gran fluidez en la energía y por lo tanto estas acciones se convierten en maestría interior. Por su parte, el rechazo a esta tarea provoca paralización de la energía que, prolongado en el tiempo, desencadena una enfermedad.

  • Aspectos de crisis y anticrisis en nuestras vidas presentes. Son movilizadores especiales de aspectos que están bloqueados, pudiendo llegar a ser nuestros maestros interiores si somos capaz de fluir con lo que ellos demandan, o a la larga, provocar enfermedades si nos negamos a hacerlo. Al tratarse de impulsos para el aprendizaje, se pueden desarrollar en ciclos cortos, que suponen repeticiones de situaciones en períodos más breves que los de ciclos largos. Por tanto, se trata de tareas que necesitan de más lecciones para ser aprendidas.

  • Aspectos del subconsciente, procedentes de vidas pasadas, llamados como nudo sin desatar. Se manifiestan mediante un estímulo fuerte.

  • Huellas dejadas en existencias pasadas por tareas no realizadas. Parte de la energía de aquellas existencias no se utilizó, quedó, por decirlo así, encapsulada en espera de cumplir la tarea de germinar en un punto posterior del espacio – tiempo. Representan los enlaces karmicos con esas vidas. Es un llamado para despertar potencialidades aparentemente dormidas.

  • Entre otros aspectos.


Ahora bien, tu Plan del Alma no tiene que tenerlos todos. Puede tener algunos y otros no. Lo que quiero mostrarte al traerlos a este cuento es que cuando hablamos de esta parte del propósito del Alma estamos hablando de varias cositas que hay que aprender, integrar y madurar; y si nos reconciliamos con eso les aseguro que la vida es mucho más rica, más fluida y, sobre todo, más tranquila.


Creo que las personas que conocen su Plan del Alma pueden resumir la experiencia en eso. En quedarse con más tranquilidad al saber que no son víctimas de la vida, que deben tenerse lástima porque… “que pesar de mi” por las cosas que me pasan.


El hecho de saber que las cosas que pasan y nos mueven emocionalmente, especialmente aquellas que no son agradables, están ahí, diseñadas por “nosotros” para no reaccionar (elevar los instintos) y si accionar desde el amor, aprendiendo, integrando las lecciones y madurando para evolucionar, nos da la tranquilidad, pero sobre todo nos da la certeza que no somos unas marionetas de la vida, sino que somos los protagonistas, guionistas y directores de esta obra y la asumimos con total entereza y grandeza.


Como lo dije antes. Para muchos el propósito de la vida es vivir y ser felices y está bien si se sienten satisfechos y plenos con ello. Para otros, como yo, la vida tiene que tener un sentido más profundo que nos permita hacernos cargo y responsables de lo que creamos, en el presente y en el pasado; y a su vez nos permita compartir algo único que solo cada uno pueda entregar al mundo. Eso le da trascendencia y mayor sentido a lo que vivimos y a lo que hacemos y por tanto se convierte en el pilar de nuestra motivación para estar aquí viviendo con ganas de SER Y APRENDER.


Espiritualizar la materia y materializar el espíritu. Dos tareas desafiantes e interesantes que, Almas como yo, necesitan entender para darle sentido a esta existencia humana y valorar esta oportunidad tan hermosa de vivir como humano, especialmente en estos tiempos de tanto movimiento.


En y con amor,


Pauli


 
 
 

Comentarios


bottom of page